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TORTUGA LAÚD

Nombre Científico, Dermochelys coriacea, su esperanza de vida es desconocida


La Dermochelys coriacea, Tortuga Laúd o baula. Su esperanza de vida es desconocida, pero se estima que pueden rebasar los 80 años de edad. Es la más alargada y grande de las especies de tortugas marinas.

Aunque no tiene un caparazón como tal, cuenta con 7 quillas longitudinales marcadas en el espaldar, y 5 en el peto, como crestas sobresalinetes, que le dan un aspecto inconfundible. En los ejemplares adultos alcanza el "caparazón" hasta 180 cm de largo y más, y las mayores, de más de 2 m de largo con 500 a 600 kg.


Es uno de los reptiles más amenazados, están en peligro de extinción, y su principal maldición reside en el saqueo de sus huevos, los cuales figuran hoy en día como especialidades culinarias. Antes, en tiempos antiguos habían tantos huevos que los robaban sólo para engordar cerdos.





Tortuga laúd y sus características

Son colosales y carecen de coraza ósea; está formada en cambio por muchos huesos pequeños que no han llegado a soldarse, revestidos por una dura piel coriácea, a la que alude su nombre científico.
El maxilar presenta dos formaciones a modo de dientes, seguidas de una muesca, lo que le da un perfil de cabeza inconfundible.
En el cuello hay unas manchas blancas pequeñas que pueden formar hileras. 
Los miembros anteriores son muy grandes y desarrollados; se han convertido en dos remos perfectos con los que la tortuga puede nadar muy aprisa y sin cesar. Carece de uñas y de escamas grandes.
La envergadura de esos remos pueden sobrepasar los 2,5 m en los ejemplares grandes.
Las patas posteriores están mucho menos desarrolladas.
La cola sobresale apenas de la concha.
Su coloración varía entre el negro y el pardo.

Son tortugas marina, propias de latitudes tropicales



Distribución de la tortuga laúd

Estas tortugas marinas residen también en las costas en la Península Ibérica. Son especies de alta mar, muy rara vez se acercan a la costa. 
Mundialmente están en las latitudes tropicales y templadas de los océanos, en Europa, se las ve sobre todo en las costas atlánticas, pocas veces en el mar del Norte o el Mediterráneo, aunque aquí hay playas donde ponen sus huevos.

El hábitat Natural de la tortuga laúd es el mar abierto

Pero para reproducirse, tiene que acudir a la costa, elige a este fin playas arenosas grandes y aisladas, donde pone los huevos en pozos que ella misma cava. Aquí reside la fase crítica y el punto más flaco de la existencia de la gigante.



La Tortuga laúd incuban en las playas solitarias

La hembras van a tierra de noche para poner los huevos en playas adecuadas, la mayoría de las más utilizadas se hallan en las costas tropicales solitarias.
  Las hembras, de varios quintales de peso se desplazan hasta fuera del límite de las mareas y abren allí con los remos un hoyo espacioso, donde ponen más de 100 huevos del tamaño de pelotas de tenis. Después recubren el pozo.
Pasados unos 2 meses, los huevos ya se han incubado y eclosionan. Las tortuguitas, tratan de llegar al mar con la mayor rapidez posible.

Gracias a la eclosión en masa, casi simultánea, se salvan de sus predadores; pero tienen que rebasar  varios metros antes de poder nadar indemnes por los océanos.Volverán a esa misma  playa que las vio nacer, a incubar sus futuros huevos.

Las tortugas hembras van a playas de noche, donde depositan sus huevos el huecos escavadas por ellas misma


Dieta de la tortuga laúd

Come pequeños animales marinos, sobre todo medusas, entre ellas la fragata portuguesa ( G. Physalia), peligrosa para el hombre por su urticante veneno, el gancho bucal que tienen, les sirve para sujetar la resbaladiza presa. Las tortugas tienen que consumir cantidades ingentes de esos hidrozoos, compuestos casi totalmente de agua, para cubrir sus necesidades alimentarias.

 Tienen un grave problema al confundir las bolsas de plástico con medusas e ingiriéndolos pudiendo encontrarse gran cantidad de este material en los ejemplares "pescados" y los que aparecen muertos siendo ésta muchas veces la causa directa de su muerte.

 También los palangres y otras artes de pesca nada selectivas están contribuyendo a poner en grave riesgo la supervivencia de ésta especie de Tortuga marina.

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